Opinión

El día para cerrar la herida de Madrid

Si gana en el Monumental con presencia de equipo grande, Boca acabará con el karma de la final histórica perdida en 2018. Jamás olvidará la derrota con River ultra dolorosa, pero sí culminará el proceso de cicatrización, como para encarar el futuro con otra mentalidad. No se trata de olvidar, sino de sanar...

Por Enrique Gastañaga

Carlos Izquierdoz y Agustín Rossi celebran uno de los últimos triunfos contra River en penales. Ahora deben ir al Monumental por un impacto con grandeza para cerrar  la herida de Madrid.

Carlos Izquierdoz y Agustín Rossi celebran uno de los últimos triunfos contra River en penales. Ahora deben ir al Monumental por un impacto con grandeza para cerrar la herida de Madrid.

Seguro que no se compara el Superclásico que se viene en el Monumental con aquella final de Libertadores de 2018 en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, para Boca el domingo es el día para cerrar la herida de Madrid. A no confundir. A no mezclar. No se trata de olvidar, sino de sanar…

A Boca jamás se le borrará de la memoria aquella derrota contra River, por supuesto. Eso sí, ahora podría culminar el doloroso proceso de cicatrización. Claro que deberá cumplimentar dos requisitos esenciales: jugar con presencia de equipo grande y ganar.

Si Boca logra armar ese combo en Núñez, acabará con el karma de Madrid. Se sacaría de encima varios complejos que lo acosan desde aquel momento histórico y que le impiden enfrentar cada Superclásico de igual a igual. Se liberaría y encararía el futuro con otra mentalidad.

Después del 9 de diciembre de 2018, Boca se sintió inferior cada vez que se cruzó con River. Nunca se animó a proponerle un partido de igual a igual. Nunca se atrevió a desafiarlo en el juego. Por algo muchos jugadores enseguida eligieron partir. Por algo los entrenadores xeneizes que sucedieron a Guillermo Barros Schelotto, aunque no habían formado parte de aquella frustración colosal, se conformaron casi siempre con proponer ideas y esquemas con ambición reducida.

Boca disfrutó este año eliminando a River en los últimos dos mata-mata, pero lo hizo por penales, todo matizado por circunstancias que no avalan la jactancia. En la primera, el equipo de Gallardo estaba disminuido por el brote de Covid-19 que le quitó varios jugadores principales. Y en el segundo, ¡Boca no pateó al arco! Otra victoria así el domingo sólo representaría otra alegría estadística, pero no resolvería la cuestión de fondo.

Ahora bien: si Boca gana en el Monumental redondeando un buen partido, con presencia de equipo grande, la historia sería muy diferente. Ahí sí habría una bisagra, un antes y un después. No se trata de atacar desmesuradamente regalando esos espacios que a River lo transforman en temible. Eso sería ingenuidad.

La cuestión es que Boca se anime más. Que desafíe a un River que tendrá la ventaja de jugar en su cancha y con hinchas propios, además justo en la fecha de la vuelta del público al fútbol argentino. No sólo Boca complicaría a River en la pelea por ese título local que se les niega a los millonarios desde que Marcelo Gallardo es técnico...

Significaría mucho más para todos en Boca si logra una victoria saliendo no sólo “a ver qué pasa”, si sonríe con presencia de equipo grande. Para Sebastián Battaglia, sería fortalecer su ciclo como entrenador. Ganaría su primer partido importante de verdad desde que asumió, pero además daría una señal fuerte de identidad... Para Carlos Izquierdoz sería seguir descargando la mochila… Para Marcos Rojo, afianzarse como líder total… Para Riquelme y compañía, sería igual a potenciar el proyecto futbolístico… Para todos, el Superclásico se convertiría en un impulso brutal de confianza… 

Después, habría que ver quiénes serían los determinantes en el juego. Un Cardona en su máxima expresión, tras el desplante al club en la Libertadores, se reubicaría en la valoración del hincha de Boca, que a la fecha siguiente volvería a la Bombonera... Un gol decisivo de Orsini le daría tranquilidad para demostrar que puede ser el “9” xeneize... Uno de los chicos en nivel muy bueno potenciaría la avanzada de los juveniles... Al cabo, todo sería muy diferente.

Claro que no se compara la final en el Bernabéu con este Superclásico. Aquel impacto histórico siempre ahí estará. A no confundir. A no mezclar. No se trata de olvidar, sino de sanar. Y el domingo para Boca es el día para cerrar la herida de Madrid. Para acabar con los complejos, con el karma. Habrá que ver si enfrenta el desafío con grandeza y si gana. ¿Se animará?

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